CARTA A NUESTROS
GOBERNANTES
El 20 de marzo de
2021 vence la licencia de actividad, ya ampliada 10 años, de la central nuclear
de Cofrentes. Se da por hecho que de nuevo va a obtener el permiso del gobierno
para seguir operando 10 años más. Pero el BOE que lo permita está por escribir
a día de hoy.
Nadie duda a nivel técnico. No vamos a tener problemas de suministro con una capacidad de
generación de 110 GW, 54 de ellos renovables, y necesitando una media de 35.
Cofrentes aporta solamente 1, y desde el PNIEC hay una previsión de instalación
anual de renovables de 6 GW, un plan de almacenamiento de energía y una hoja de
ruta para tecnologías de hidrógeno verde. Lo no producido por Cofrentes no debe
ser sustituido por generación fósil, sino por generación renovable. 2020 ha
cerrado con un 44% de producción renovable y este mes de febrero la producción
nuclear ha pasado a un tercer puesto tras la eólica y la hidráulica.
Su envejecimiento
(37 años frente a la media de cierre en Alemania de 32) y su histórico hacen dudar de la seguridad en la central, más
todavía sabiendo que ha tenido 40 paradas no programadas desde 2001. Existen
partes de la central irremplazables, cuya fatiga de operación aumenta de forma
exponencial. Es el único reactor BWR, de un único circuito de refrigeración,
que queda en España. Fukushima era
segura el día 10 de marzo de 2011.
Su funcionamiento
evapora a la hora 1,2 piscinas olímpicas de agua, 32 hm3 al año, cada día
más necesaria para la vida de las personas.
Con la ampliación se
pretenden generar más de 300
toneladas de residuos especiales de alta actividad, mortales y por eso hay
que confinarlos, además de las más de 800 que hay almacenadas sin saber qué
hacer con ellas más allá de esconderlas debajo de la alfombra, o como mucho depositarlas
sobre una losa de hormigón.
La nuclear de
Cofrentes no se adapta de forma directa a las fluctuaciones naturales del
resto de tecnologías de generación, por lo que su compatibilidad es complicada.
La generación nuclear no es flexible (aunque exista la tecnología para que lo
sea, no hay previsiones de invertir en ellos en centrales antiguas como las
españolas), y por ello actúa como un
tapón al desarrollo de otras tecnologías como las renovables.
Cerrarla ya, no
supone un problema de empleo en la
zona, porque el mero hecho de su desmantelamiento genera incluso más
actividad económica. El plazo del mismo es tan largo que la actualización de
los puestos de trabajo, si se empieza ya y no se recurre como siempre a
valorarlo el día de antes, es más que directa. Las renovables generan 10 veces
más empleo local y de calidad, que la nuclear.
Además, ya está ocurriendo que el sistema obliga a reducir la generación nuclear por la capacidad
renovable. Ha ocurrido ya en al menos tres ocasiones en lo que va de 2021. Cuando
hay más renovables, los precios de mercado bajan, hasta el punto de que el mes
de febrero han estado por debajo de 30 €/MWh y no se apuesta porque acabe el
año por encima de los 45 €/MWh, precisamente la cifra que ha dicho el Foro
Nuclear que es el mínimo para no entrar en pérdidas con la producción nuclear. Precios más baratos y menos horas de
producción nuclear, no son buena combinación para su rentabilidad.
Si esto último se
agrava en los próximos años (en no más de dos lo veremos), el alargar la vida
útil de la central nuclear de Cofrentes con la idea de poder recaudar los
costes de custodia de los residuos radioactivos (solamente hasta 2100!!) y del
desmantelamiento de la central, no tiene mucho sentido. Haremos el problema más grave y la deuda mucho mayor. Y al final la
pagaremos, como siempre, los mismos.
Con este panorama, no
parece muy conveniente alargar la actividad de generación de la central nuclear
de Cofrentes, y por extensión de ninguna de las que están en marcha
actualmente.
Para que nuestros
gobernantes no puedan decir que no lo sabían, lo hemos comunicado formalmente
por registro de entrada a la atención del Presidente del Gobierno, D. Pedro
Sánchez Pérez-Castejón (REGAGE21e00002280606) en calidad del puesto que ocupa;
a la atención de la Vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición
Ecológica y el Reto Demográfico, Dña. Teresa Ribera Rodríguez
(REGAGE21e00002280636) en calidad de responsable en el ministerio del que
depende la decisión en curso; y a la atención del Vicepresidente segundo y
ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, D. Pablo Iglesias Turrión en
calidad de máximo representante del segundo partido en coalición de gobierno y
responsable de la Agenda 2030, cuyos objetivos persiguen una energía asequible
y no contaminante (7), una producción y consumo responsables (12) y una acción
por el clima (13) entre otros. Desde este último nos han contestado que:
“…hemos trasladado su carta también a la Secretaría de Estado para la Agenda
2030 para su conocimiento.”
Apelamos directamente
a su conciencia de lo común. El siglo XX pasará a la historia, entre otras
cosas, por la herencia de miles de toneladas de residuos mortales para miles de
años. Está en nuestra mano recordárselo, y en la de ustedes decidir de acuerdo
a criterios globales y no del interés económico de unas empresas que, a la vez,
están instalando las renovables que van a enterrar la nuclear. ¿Tiene algún
sentido?
La decisión es suya.
Cuando ocurra, no podrán decir que no lo sabían. Aquí estará escrito con
antelación al BOE que está por redactarse.