Pel tancament immediat de la central nuclear de Cofrents · Por el cierre inmediato de la central nuclear de Cofrentes

divendres, 30 de setembre de 2011

Tanquem Cofrents, en contra de la decisión del MITC

La noticia llegaba tan sólo nueve días antes de que expirase la autorización de funcionamiento de la central nuclear Asco I y II y lo hacía de manos del Foro de la Industria Nuclear y de la Asociación Nuclear Ascó-Vandellós (ANAV): el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio había decidido renovar la licencia de explotación de esta central durante 10 años más.

Una decisión que sorprende, y mucho, por varias razones. ¿La primera y más obvia? En los últimos cuatro años, la central nuclear tarraconense ha acumulado más de un centenar de incidentes y de problemas de funcionamiento. Uno de los más graves tuvo lugar el 26 de Noviembre del 2007, cuando Ascó I sufrió una fuga de partículas radioactivas que originaron la contaminación de los terrenos colindantes.

La segunda, y no por ello menos importante, tiene que ver con el test de estrés, es decir, las pruebas de seguridad a las que el CSN (Consejo de Seguridad Nuclear) estaba sometiendo a la central de Ascó y de cuyos resultados dependía la prórroga del permiso de explotación de esta plataforma. Unos exámenes que no sólo no habían concluido el 22 de Septiembre –día en que se dio a conocer la decisión del MITC-, sino que se sabía que no estarían listos hasta finales del mes de Diciembre, poniendo en evidencia la inutilidad de los mismos.

El tercer motivo de sorpresa y de indignación está relacionado con la nula implicación del Gobierno español ante los acontecimientos internacionales. Casi seis meses después del accidente nuclear de Fukushima Daiichi y de que Angela Merkel anuciase su intención cerrar paulatinamente las centrales nucleares en Alemania y unas semanas más tarde de que la multinacional Siemens hiciese pública su retirada de la carrera nuclear, nuestro país pone en primer plano a la industria nuclear y deja en segundo lugar a la sociedad civil y a su seguridad.

Y, la última razón es que, con esta decisión, las autoridades españolas no sólo se desmarcan de la tendencia antinuclear de países como Alemania o Japón y obvian los resultados del test de estrés, sino que –como muy bien apunta Carlos Bravo en su artículo Cuando la zorra vigila el gallinero- se saltan las promesas de desnuclearización contenidas en su programa electoral y ponen de manifiesto que su hipocresía.

Ante esta crítica sólo nos queda continuar luchando y, junto a plataformas como Tanquem les Nuclears, decir no a este tipo de energía.

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