La plataforma “Tanquem Cofrents”, convocó el 5 de noviembre a las fuerzas políticas que se presentan a las próximas elecciones generales a la firma de un manifiesto de compromiso ante la ciudadanía.
Han acudido y han firmado el manifiesto, Alberto Ibañez, en representación de Compromis, Domènec Garcia, en representació de ERPV, Luis Poveda, en representación de EUPV, y Pau Vivas, en representación de Podemos. Se había invitado también al PSPV-PSOE, pero este partido no han dado ninguna respuesta oficial ni acudido al acto.
Los candidatos participantes han intervenido brevemente apoyando la necesidad del cierre de Cofrents y el resto de las nucleares y han incidido en la necesidad de realizar una transición de sistema energético ecológica y socialmente justa, con especial atención a la población de la zona que rodea la central. A continuación han firmado el manifiesto.
En este manifiesto estas fuerzas se comprometen a realizar las políticas necesarias para el cierre de Cofrents, y el resto de las centrales nucleares del estado, como muy tarde según el calendario de cierre que habían acordado las empresas propietarias de las centrales nucleares y el gobierno central. Según dicho calendario Cofrents debe cerrar en 2030, y los 2 últimos reactores en 2035.
Así mismo, en el manifiesto, las fuerzas políticas firmantes se comprometen a realizar las políticas necesarias para que todos los gastos derivados del desmantelamiento y la gestión de los residuos generados por la actividad y el desmantelamiento de dichas centrales sea pagado en su totalidad por las empresas propietarias. Los pagos realizados por las empresas a ENRESA, la empresa pública que se encarga de dicho desmantelamiento de las nucleares y la gestión de los residuos radioactivos, no cubre, ni cubrirá con las tasas que hay vigentes, los gastos de gestión de dichos residuos ni siquiera los primeros 100 años, cuando estos residuos serán radioactivos y muy peligrosos durante centenares de miles de años. Las empresas nucleares pretenden seguir haciendo negocio llevándose todos los beneficios y endosando a la sociedad una gran parte de los gastos correspondientes.
El cierre acelerado de las centrales nucleares es necesario por la peligrosidad que supone la operación de unas instalaciones ya viejas (Cofrents ha cumplido ya 42 años de funcionamiento, superando ya sus bases de diseño) y deterioradas, lo que se pone de manifiesto en su sucesión continua de averías y problemas. También por el problema de sus residuos y por su enorme consumo de agua (20 hm3 anuales). Y porque están suponiendo un verdadero tapón a la continuidad de la transición a un sistema eléctrico basado en renovables que permita evitar lo peor de un cambio climático que ya estamos padeciendo, singularmente en nuestro territorio.
A pesar de todos estos motivos, y otros muchos, para cerrar las centrales nucleares ha sido necesario plantear este compromiso a las fuerzas políticas porque Iberdrola, la propietaria de La central de Cofrents, pretende, de forma irresponsable, prolongar su funcionamiento mas allá de 2030. Aunque la empresa, como tal, no lo ha comunicado oficialmente, si ha activado a sus terminales políticas, PP y Vox, mediáticas y sociales para ir abonando el terreno. Se sabe también que ha mandado poner a punto y traer a Valencia piezas de repuesto procedentes de las centrales nucleares paralizadas a medio construir por la moratoria nuclear decretada en 1991. Concretamente se trata del rotor del generador procedente de la central de Valdecaballeros (Badajoz), que se ha mandado a Estados Unidos para su puesta a punto antes de instalarla en Cofrents, y de la vasija del reactor de la central de Zagayo (Zamora). Son piezas enormes y difíciles de transportar, cuya instalación no tiene sentido económico a no ser que se pretenda prolongar el funcionamiento de la central, mucho más allá de 2030.





