PODEMOS PRESCINDIR YA DE LA CENTRAL NUCLEAR DE COFRENTES....HAZLO POSIBLE Y HAZ LO POSIBLE ¡ PASATE A LAS RENOVABLES!

dilluns, 27 d’abril del 2026

La plataforma “Tanquem Cofrents” realiza una pintada gigante con motivo del 40 aniversario de la catastrofe de Chernobil

 


El 26 de abril, con motivo del 40 aniversario de la catástrofe nuclear de Chernobil, 15 activistas de la plataforma “Tanquem Cofrents” han realizado una pintada gigante en el cauce nuevo del Turia.

En la pintada, de  200 metros cuadrados se puede leer, en letras de 2 metros de alto, el histórico lema del movimiento antinuclear “Nuclears?, no gracies” junto con el logo del sol antinuclear de 6 metros de diámetro.

El accidente de Chernobil produjo la muerte de miles de personas, además de afectar a la salud y acortar la vida de centenares de miles más. Tanto de habitantes de la zona y mucho más allá, como de los llamados “liquidadores”, que se ocuparon de los trabajos de limpieza y sellado de las instalaciones de la central.

En efecto, el reactor accidentado estuvo liberando isótopos radioactivos de forma masiva durante una semana y los vientos y las lluvias los dispersaron a lo largo y ancho de Europa, dejando contaminadas radioactivamente amplias zonas en una distribución irregular. Por eso, aunque la mayoría de los afectados eran residentes de Ucrania y Bielorrusia, Chernobil fue el primer( aunque por desgracia, no el último) accidente nuclear global, que puso de manifiesto que cuando ocurre un accidente nuclear las fronteras no significan nada.

El accidente de Chernobil no ha acabado, su legado sigue vigente 40 años después, y se seguirá extiendo en el tiempo. Sigue afectando directamente a los habitantes de la zona contaminada, mucho más allá de la zona de exclusión donde sigue prohibido vivir. Y estudios recientes han demostrado que los descendientes de personas afectadas, aunque no hayan vivido en la zona, han sufrido un daño genético irreparable y están afectados también.


Además, la invasión de Ucrania por Rusia ha agravado su efecto, ya que el movimiento de tropas y vehículos en los primeros días de la guerra removieron la tierra con sedimentos radioactivos y se midió un aumento de la radiactividad ambiental. Pero lo más grave fue cuando el 14 de febrero de 2025 un dron Shared ruso impactó y abrió un agujero de varios metros cuadrados en la contención exterior que provocó que el polvo radioactivo siga dispersándose. Esta contención, cuya construcción acabó hace una década, cubría un primer sarcófago ya muy deteriorado construido a toda prisa en los años posteriores a la catástrofe. Las reparaciones de este impacto siguen en marcha y tienen un coste estimado de 500 millones de euros.

Lamentablemente, a los riesgos de las instalaciones nucleares, que ya son considerables de por si, se ven agravados por escenarios bélicos. Hemos visto repetidos impactos muy cerca de la central ucraniana de Zaporiyia, la mayor de Europa, cortando varias veces el suministro eléctrico exterior que permite controlar las instalaciones. Y, en este último mes impactos de misiles durante la guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán, en las proximidades de la central iraní de Busher y la israelí de Dimona.

El accidente de Chernobil, como el anterior de Harrisburg o los posteriores de Fuskushima y otros, puso de manifiesto que las centrales nucleares son intrínsecamente inseguras y peligrosas. La energía nuclear, además de ser muy cara, de generar un legado de basura radioactiva que tendrán que gestionar nuestros descendientes durante milenios, y de producir una dependencia geoestratégica del uranio ruso, son totalmente prescindibles y, son, de hecho, un obstáculo para la necesaria transición a un sistema energético basado en renovables.

Por todo ello, y para que no se tenga que repetir la historia de Chernobil, la plataforma “Tanquem Cofrents” exige que se cierren ya Cofrentes y el resto de  nucleares. Y, consecuentemente,  exigen al gobierno que no prorrogue la licencia de funcionamiento de la central de Almaraz, que debe cerrar el año que viene según calendario de cierre que pactó en su día el gobierno con las empresas nucleares.